LAS VENTAS OFICIALES DE ESTOS FORMATOS DEJAN MUCHO QUE DESEAR. SIN EMBARGO, LA REALIDAD ES OTRA, MUCHO MÁS PROMETEDORA.
TEXTO Cecilia Rodríguez
A juzgar por las estadísticas oficiales, en nuestro país prácticamente no existe el mercado del DVD musical. Y los pocos datos disponibles son generales y bastantes pesimistas, no solo para este soporte sino para casi todos los demás: según el Observatorio de Industrias Creativas, las ventas de música en formatos físicos (que representaban más de la mitad de los ingresos de la industria en 2005) hoy son sólo una cuarta parte del total.
Sin embargo, siempre hay un mercado paralelo con una realidad diferente, ya sea por la independencia artística y económica o por la venta ilegal.

Se calcula que se han editado unos 150 títulos de más de un centenar de artistas argentinos de rock, pop y blues; y el género musical se amplía a 1200 si contamos otros estilos musicales e incluimos títulos importados. Pero al comercializarse en forma individual y por fuera del mercado tradicional, resulta imposible mensurar su volumen. Y desde ya, no figuran en los rankings de Capif.
Y es que hoy la industria de la música está reconfigurándose a nivel global: en todo el mundo, la caída en la venta de los discos es masiva (un 23% anual), a la vez que el acceso a la música a través de los distintos canales digitales crece exponencialmente desde 2005. En este contexto de florecimiento de la descarga -mayormente libre y gratuita-, las principales afectadas son las discográficas, que a lo largo de la última década intentaron revertir sus números en rojo con diferentes estrategias.
Una de ellas fue el intento de crear en los amantes de la música una necesidad de consumir el formato DVD como complemento al CD; intento que fracasó rotundamente ya que, como informa el reporte de la Federación Internacional de la Industria Discográfica (IFPI), luego del boom del período 2003-2004 las ventas del nuevo formato también comenzaron a caer desde 2005.
Sebastián, dueño de la cadena de alquiler DVD Phone, lo vive en carne propia: “Si en 2007 se alquilaban 10 películas y 1 musical, hoy se alquilan 3 películas y ningún musical”. En sus negocios, de los 7.000 títulos que están en alquiler solo 40 están vinculados a la música: “Ya ni siquiera los pongo en exhibición porque nadie los pide”- explica- “Y es lógico: ¿quién va a alquilar por 15 pesos cuando comprarte un DVD (nacional) te sale 100?”.
Pero los que se dedican a la venta tampoco la pasan bien: “De los 30 DVDs que tengo- cuenta Ariel, de la disquería Hotter en pleno Cabildo y Juramento- vendo 4 ó 5 por mes como mucho, casi nunca nacionales y siempre a coleccionistas, a tipos grandes que se dan un gusto y se compran algún concierto que tenga un agregado visual importante”.
El ranking anual de los 20 DVDs musicales más vendidos en la Argentina según el Observatorio de Industrias Creativas grafica claramente lo que señala Ariel: 15 de ellos son conciertos en vivo de artistas internacionales como AC/DC (“Live at River Plate”) o Roger Waters (“In the flesh: live”) y es notable lo débil que está el mercado nacional: solo dos artistas argentinos ingresan al ranking, también con la versión en DVD de shows en vivo: Soda Stereo (“Me verás volver Gira 2007” y “El último concierto”) y… Piñón Fijo (“Show en el Teatro Coliseo”).
Por otro lado, con la emergencia de nuevas tecnologías fáciles de usar y gratuitas, cualquier artista que cuente con algunos conocimientos de software y hardware especializados puede hacer un máster de su obra, lo que era impensado hace algunos años. Y obra no significa solamente disco: también incluye el formato DVD. El multicopiado oscila entre 6 y 8 pesos cada unidad, si se producen un lote de 500 copias. De todas formas, muchos proveedores alertan que, ante las complicaciones para importar el material virgen, los precios pueden variar fácilmente.
La producción ya no está monopolizada por grandes compañías: con sellos propios o con el asesoramiento de la UMI, los costos de creación de DVDs son mucho más bajos para los músicos, además dellógico mayor porcentaje de ganancia por unidad vendida.
Las grandes discográficas, ahogadas por el cambio de paradigma, buscan reconfigurarse como pueden: si antes solo grababan y promocionaban discos, ahora quieren organizar los recitales, manejar los derechos de autor, coordinar el merchandising. La producción de DVDs de alta calidad visual es su intento de explotar hasta la última gota a la única fuente de dinero que no puede ser descargada por internet: los conciertos.


